¿Conocés la laguna de la foto?

Se trata de una laguna formada en una artesa glacial, es decir, un valle que hasta hace aproximadamente 12.000 años estuvo ocupado por un gigantesco glaciar. Luego, ese glaciar se retiró dejando una cubeta donde se acumuló el agua que hoy forma esta hermosa laguna. Debido a las condiciones climáticas imperantes en la Cordillera Fueguina, los cuerpos de agua existentes en las montañas se congelan en su superficie cada invierno, formándose una capa de hielo de aproximadamente 30 cm. Para quienes estudian la historia de las lagunas y los glaciares circundantes, esta condición de congelamiento les permite caminar sobre el cuerpo de agua y así poder tomar muestras de sedimentos de su fondo, que son el objeto de estudio. Este año, debido a la variabilidad de las temperaturas y al persistente viento norte que sopla calentito, el congelamiento de esa capa superior de las lagunas fue menor. Por lo tanto, desde la Secretaría de Medio Ambiente, Desarrollo Sostenible y Cambio Climático, Defensa Civil y el Instituto Fueguino de Turismo recomiendan a los visitantes abstenerse de realizar actividades sobre estos cuerpos de agua ya que representa un riesgo muy alto. ¡Y más aún por estas fechas que ya tienen aroma primaveral! Ahora nos queda disfrutar las últimas escenas invernales de este paisaje para dar paso al bosque verde y volver a ver a la laguna reflejando las montañas y haciendo honor a su nombre, de color Esmeralda.

Autora: Geól. Cristina N. San Martín Foto: Laguna Esmeralda, agosto de 2016. Autora Cristina N. San Martín