¿Te enteraste de la ballena varada en Río Grande?

La noche del jueves 28 de julio estaba tranquila. Los vecinos del Barrio “El Murtillar” en Río Grande descansaron acompañados del arrullo marino, como casi siempre. Pero al amanecer algo nuevo los esperaba en el vecindario: una ballena de gran porte yacía en la playa,  extendiéndose más de 15 metros y elevándose casi 2 metros de la arena. Se comunicaron con las autoridades y éstas dieron aviso al grupo del CADIC que trabaja con mamíferos marinos. El fin de semana siguiente los vecinos encontraron todo preparado, según los protocolos de seguridad y manejo de fauna silvestre, y a la intervención de la Prefectura Naval Argentina, para poder observar sin riesgo alguno la forma de trabajar de los científicos cuando se produce un evento como éste. El ejemplar resultó ser una hembra de ballena fin (Balaenoptera physalus) de unos 15.8 m de longitud total (individuo joven). Esta especie tiene una amplia distribución a nivel mundial y puede superar en casos excepcionales los 25 m, siendo los ejemplares del hemisferio sur de mayor tamaño que los del norte. Se encontraba en estado muy fresco, y a simple vista no tenia lesiones que pudieran dar un indicio de su deceso. Esta especie sufrió una gran disminución en su población durante el Siglo XX por la actividad ballenera, llegándose a cazar más de 30.000 ejemplares por año. Desde 1976 se encuentra protegida por la Comisión Ballenera Internacional. Para las distintas investigaciones sobre mamíferos marinos que se llevan a cabo actualmente en el CADIC, el varamiento de un espécimen en estado fresco es un acontecimiento importante. De este se puede obtener mucha información como patrones de coloración, y muestras en buen estado para diversos tipos de análisis como por ejemplo de contaminantes, isotópicos e histológicos y contenido estomacal para estudios de dieta, entre otros.

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